Monkey

Pedro Tolomeo Rojas, más conocido en la escena artística como "Monky", es un creador autodidacta que, a comienzos de la decada de los ochenta, se inicio en el diseño de los afiches chicha. Su historia es la de un migrante que, como muchos, vino a la capital para realizar sus sueños pero trayendo consigo todo el color, el sabor y la alegría de los andes peruanos.

ORÍGENES E HISTORIA DEL CARTEL CHICHA

La década de los ochenta fue el momento en el que la música chicha y su gráfica explotó en el Perú. La música chicha fue la banda sonora de los migrantes que mezclaron los instrumentos occidentales con sus melodías vernaculares; paralelamente, a partir de esta música, desarrollaron una estética visual que comenzó con el diseño de las tapas de los discos y de ahí continuó con la elaboración de carteles serigráficos que se pegaban en las calles para publicitar los conciertos de los principales grupos chicheros.

En un principio, los carteles usaban colores básicos. El uso de colores fosforescentes se dará recién alrededor del año 88, cuando se empezaron a fabricar en el Perú tintas flúor para serigrafía en papel. En el caso de Monky, su primer afiche con colores fosforescentes se diseñó para el concierto de Tongo y Chacalón en “El Hueco”.

El uso de estos colores se hizo popular y aparecieron los talleres de carteles chicha de Delia Flores, de “Vanessa Publicidad”, de Fortunato Urcuhuaranga, de “Viusa Publicidad”, entre muchos otros. No sólo en Lima, sino en el resto del país. Años después, Edinson y Elliot “Tupac” Urcuhuaranga se independizarán del padre y crearon el taller “CEA Publicidad”. Posteriormente, Elliot Tupac se convertirá en el artista más representativo de una estética que ya tiene cuatro décadas de historia.

CARTELES Y BANDEROLAS

A comienzos de la década de los noventas, Monky, ante la competencia de los nuevos talleres de carteles chicha, decide iniciarse en el pintado de banderolas para conciertos.

Las banderolas existían desde comienzos de los ochentas, pero eran básicamente telas negras en las cuales se pegaban letras de papel pintadas con esmalte fosforescente y que se siguen usando hasta el presente. La diferencia con las banderolas de Monky es que, en estas, las letras eran totalmente pintadas sobre la tela y, en algunos casos, incluían un retrato del artista.

En la actualidad, Monky pinta banderolas y hace afiches a pedido, ya no solo para conciertos sino para distintos eventos y clientes, que pueden ser desde un restaurante en Australia, un Dj en Alemania, un cortamontes en Ayacucho, o un matrimonio en La Molina.

CARTELES Y BANDEROLAS

A comienzos de la década de los noventas, Monky, ante la competencia de los nuevos talleres de carteles chicha, decide iniciarse en el pintado de banderolas para conciertos.

Las banderolas existían desde comienzos de los ochentas, pero eran básicamente telas negras en las cuales se pegaban letras de papel pintadas con esmalte fosforescente y que se siguen usando hasta el presente. La diferencia con las banderolas de Monky es que, en estas, las letras eran totalmente pintadas sobre la tela y, en algunos casos, incluían un retrato del artista.

En la actualidad, Monky pinta banderolas y hace afiches a pedido, ya no solo para conciertos sino para distintos eventos y clientes, que pueden ser desde un restaurante en Australia, un Dj en Alemania, un cortamontes en Ayacucho, o un matrimonio en La Molina.

EN LAS CALLES

El arte chicha es uno de los más democráticos que existe, porque su principal lugar de exposición es en las calles. Es un arte que le ha dado color a las paredes grises de Lima, aunque su apropiación del espacio público es considerada, en algunos municipios, como ilegal.

Monky ha tenido muchas anécdotas en su itinerario callejero, ya sea pegando afiches, colgando banderolas o pintando paredes. Las calles de Lima y el Perú también tienen sus historias y sus artistas, como Monky, cuyas creaciones, por suerte, ahora son valoradas cada vez más.

TALLERES, PREMIOS Y VIAJES

En el nuevo milenio, la aparición de la gigantografía fue una estocada fatal para muchos artistas callejeros, entre ellos, Monky. Esto cambiaría el año 2013 con la exposición colectiva “A mí que chicha”, con la cual Monky volvería a pintar y hacer carteles y banderolas, comenzando también con el algo que era novedad para él: dictar talleres de arte chicha.

Al año siguiente, se realiza la segunda versión de “A mí que chicha” y un cartel que él diseña para este evento gana el primer premio en un concurso organizado por el festival internacional de diseño TRIMARCHI que se da todos los años en Mar del Plata, Argentina. Monky viaja para recibir el premio y, a la vez, es invitado para dar talleres en la Universidad de la Plata.

El 2015 Monky es invitado, junto con medio centenar de artistas peruanos más, al Smithsonian Folklife Festival dedicado a nuestro país que se realizó en Washington DC. Ahí, Monky dio todos los días talleres gratuitos e, incluso, preparó pachamanca. Al año siguiente, es invitado a dar talleres en Santiago de Chile.

Desde su regreso, hasta la actualidad, es invitado a dar distintos talleres en distintas universidades, instituciones y municipalidades. Monky recibió recientemente un premio de Estímulo Económico del Ministerio de Cultura del Perú por su labor como artista chicha.

TALLERES, PREMIOS Y VIAJES

En el nuevo milenio, la aparición de la gigantografía fue una estocada fatal para muchos artistas callejeros, entre ellos, Monky. Esto cambiaría el año 2013 con la exposición colectiva “A mí que chicha”, con la cual Monky volvería a pintar y hacer carteles y banderolas, comenzando también con el algo que era novedad para él: dictar talleres de arte chicha.

Al año siguiente, se realiza la segunda versión de “A mí que chicha” y un cartel que él diseña para este evento gana el primer premio en un concurso organizado por el festival internacional de diseño TRIMARCHI que se da todos los años en Mar del Plata, Argentina. Monky viaja para recibir el premio y, a la vez, es invitado para dar talleres en la Universidad de la Plata.

El 2015 Monky es invitado, junto con medio centenar de artistas peruanos más, al Smithsonian Folklife Festival dedicado a nuestro país que se realizó en Washington DC. Ahí, Monky dio todos los días talleres gratuitos e, incluso, preparó pachamanca. Al año siguiente, es invitado a dar talleres en Santiago de Chile.

Desde su regreso, hasta la actualidad, es invitado a dar distintos talleres en distintas universidades, instituciones y municipalidades. Monky recibió recientemente un premio de Estímulo Económico del Ministerio de Cultura del Perú por su labor como artista chicha.

Curaduría General:

Alfredo Villar Lurquin (1971)

Estudió Lingüística y literatura en la Pontificia Universidad Católica del Perú e Historia del Arte en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Como curador de arte ha publicado distintos libros y realizado diversas exposiciones de arte amazónico como El milagro verde (con Christian Bendayán), Usko Ayar: la escuela de las visiones y de arte popular chicha como A mí qué chicha y El pueblo es una nostalgia que algún día vencerá del fotógrafo vernacular Nicolás Torres.

También es guionista de cómics e investigador. Su novela gráfica sobre los primeros años de la guerra interna en el Perú, Rupay, ganó la Beca Rockefeller el año 2004 y fue publicada por primera vez en el 2008. Ha sido editada, también, en España (2010), posteriormente en Francia y Brasil (2016) y recientemente en Austria (2018). Uno de sus últimos trabajos como investigador y curador culminó con la exposición artística y el libro: Búmm! Historieta y humor gráfico en el Perú (1978-1992).

Material audiovisual:

Fotografía:

Yefferson Huamán
Archivo Alfredo Villar
Archivo Pedro Rojas
Marie-Charlotte Béja

Video:

Marie-Charlotte Béja